La música: la aliada de las personas autistas

blog de marta- kyle 

     Hay muchas historias de cantantes que llegan a la fama por un concurso de televisión o bien  por su afán   en convertirse en estrellas o simplemente por haberse encontrado en su camino con  algún padrino que le   diera el empujoncito necesario para destacar.

     Sin embargo, hay cantantes que descubren la música como medio de expresión o comunicación para suplir otras carencias. Y, es ahí, cuando las palabras adquieren más sentido que nunca. Las relaciones sociales y afectivas pueden llegar a suponer un gran obstáculo para quien carece de habilidades sociales. En este sentido, la música llegar a ser la gran aliada para superar esa barrera, llegando a obtener más confianza en uno mismo, mejorando cada día esas habilidades y empatizando más con la gente. 

     Kyle Coleman es un chico inglés de 28 años nacido en Swindon y que actualmente reside en Truro (Cornwall, Reino Unido). Desde muy temprano, sus padres se dieron cuenta de que Kyle tenía dificultades para comunicarse y establecer contacto con los demás. Los síntomas apuntaban claramente al autismo. Según la RAE, el autismo es definido como “síndrome infantil caracterizado por la incapacidad congénita de establecer contacto verbal  y afectivo con las personas y por la necesidad de mantener absolutamente estable su entorno”. Esto no supuso impedimento alguno para Kyle para encontrar una vía de escape con la que pudiera sentirse realizado. Poco a poco, sus padres percibieron  la gran pasión de Kyle: la música. A través de ésta y la terapia musical, las puertas se abrieron para Kyle y empezó a ser más sociable. Lo que comenzó siendo un hobby para él llegó a convertirse en un álbum, el cual lanzó en el año 2012 haciéndolo coincidir con el Día Mundial del Autismo. Su disco, “Therefore I am”, muestra su más profundo ser. Con impedimentos para hablar, la música supone una gran liberación para él. 

     Su madre Caroline, y manager, nos habla de cómo es Kyle y su gran pasión por la música. 

     “Las puertas se abrieron para Kyle cuando empezó a recibir sesiones de terapia musical. Desde entonces, su vida ha cambiado de manera positiva. Es un chico al que le gusta estar siempre activo. Así, le gusta nadar y los deportes relacionados con el agua, leer libros de viajes y memorizar banderas de los países que ha visitado.

     Cuando él canta, transmite sus más profundos sentimientos y emociones. A través de las canciones, Kyle ha conseguido expresar a los demás lo que no consigue en una conversación normal y se relaciona mucho más que cuando era pequeño. A pesar de que le cuesta trabajo conversar con los demás, posee una gran capacidad de absorber todo lo que ocurre a su alrededor y es, sobre todo, una persona que escucha a los demás.

     Como madre, estoy orgullosa de él. Ha conseguido demostrar al mundo que no es una persona con una etiqueta llamada “autismo”.  Él tiene sueños, aspiraciones en la vida y desea compartirlas con los demás. Siendo él una persona con escasas capacidades para comunicarse, la música le permite mostrar su alma más profunda de manera natural. Más allá de las creencias originales, él ha cambiado por completo: es feliz, un chico sano y no pierde ninguna oportunidad que se le cruza en el camino. Es un chico al que le apasiona cantar y lo comparte con el mundo entero”.