“Luchar contra los mitos y las ideas erróneas que conciernen a los desórdenes alimenticios es mi prioridad”

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), entre un 35%  y 50% de personas en países desarrollados padecen un trastorno de salud mental. Las cifras se incrementan si hablamos de países en vías de desarollo: entre un 76% y  un 85% y sin haber recibido tratamiento previamente. Asimismo, una investigación llevada a cabo por Reino Unido reflejaba que estas personas tienen menos esperanza de vida, a lo que hay que añadir las deficiencias de los servicios sanitarios.

Debbie Roche podría ser cualquier madre en el mundo. La historia de Debbie quiere alertar de los estigmas y etiquetas que rodean a cualquier enfermendad mental, en concreto, a los trastornos alimenticios. Debbie Roche es formadora en la asociación de salud mental Plymouth Mind y colabora con ésta en su promoción, difusión de eventos y publicidad. Además de ser formadora, completa su carrera como lectora en cursos de Salud y Cuidados Sociales. Debbie ha ido completando un vasto curriculum donde la concienciación sobre la salud mental, la igualdad y la diversidad tienen cabida. Su máximo reto personal: su hijo.

Debbie es sencilla y alegre y muestra cada día su mejor recurso, su optimismo ante la vida.

  • Debbie, ¿te importaría hablarnos un poco de ti?

No me gusta describirme con extensas palabras, así que intentaré ser breve. Profesionalmente hablando, soy formadora asociada a Plymouth Mind y presto apoyo a esta organización con sus promociones, eventos y publicidad.

  • ¿Por qué decidiste involucrarte en Mind?

Esto no fue tanto una decision sino más bien fruto de un proceso. Personalmente, he vivido la experiencia de la angustia mental. Creo que en cierta medida a todos nos pasa alguna vez. Básicamente mi colaboración la realizo a través de las redes sociales de salud mental que establezco en Mind, siendo de esta manera mi aportación a Mind.

  • No todos los lectores saben realmente qué hay detrás de esta trabajadora y su aportación personal en la concienciación con los trastornos alimenticios.

Cuando mi hijo, siendo adolescente, fue diagnosticado con anorexia, lo primero que hice fue leer todo aquello que encontraba para no sólo entenderlo sino también entender dicho trastorno. No solo quería entender la enfermedad en sí, sino estar preparada para el proceso duro de su recuperación. Nada más recibir el alta del hospital psquiátrico, me di cuenta de los pocos recursos y apoyos que había para los cuidadores de estas personas. Me sentía sola y sin ningún apoyo. En lo que respecta al suroeste, los servicios sanitarios son bastante horribles tratando este tipo de trastornos y decidí empezar a formar una asociación, NotEDUk (Not to Eating Disorders). Surgió siendo un grupo de apoyo dentro Plymouth y con el paso del tiempo adquirió más formalidad y empezaron a tratarse otros desórdenes alimenticios. A pesar de dirigir diferentes cursos, pienso que el factor más importante fue reconocer que a pesar de todo, amaba profundamente a mi hijo, fuera cual fuera su condición y el difícil proceso de recuperación que pasaríamos los dos.

  • ¿Cómo puede concienciar Mind en términos de bulimia, anorexia, trastornos alimenticios…?

Plymouth Mind está llegando cada vez más lejos en términos de concienciación y formación en salud mental. A partir de octubre, la asociación empezará a ofrecer mensualmente cursos de sensibilización de trastornos alimenticios, lo cual lo considero un gran paso hacia adelante. Asimismo, Mind está utilizando de manera efectiva su página web y redes sociales para lograr su trabajo. A día de día, esto es fundamental

  • ¿Cuál es tu aportación cada día?

En mi día a día, trabajo para luchar contra los mitos e ideas preconcebidas que surgen en torno a los trastornos alimenticios allá donde sea para llegar a la mayor audiencia posible. Aunque los medios de comunicación son una gran herramienta en la difusión de este tipo de problemas mentales, no hay nada mejor que las experiencias personales y compartirlas con otros con el fin de mejorar los procesos de recuperación.

  • Queremos dejar a un lado las etiquetas. ¿Qué mensaje quieres difundir al mundo acerca de este desorden?

Lo primero y más importante, quiero decir que los desórdenes alimenticios son complejos y derivan en enfermedades psicológicas que puedan afectar a cualquiera en cualquier parte del mundo. Actualmente no es un estilo de vida a elegir, estamos hablando de algo muy serio a tener en cuenta. La gente debería ser consciente de que alguien a su alrededor puede estar padeciendo un trastorno alimenticio y no estar recibiendo la atención necesaria y apropiada por parte de la comunidad sanitaria.

A día de hoy, los trastornos alimenticios son contribuyen una de las peores condiciones psicológicas que puede llegar a tener el ser humano y cada uno debería ser consciente del dolor y estrés que esto conlleva, no sólo en la persona que lo padece sino los que están alrededor también, ya sean familiares o amigos.